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Le vendimos la casa a un vil naco.

Desde la muerte de mi madre, pasaron 6 años y 45 días antes de que se vendiera la casa que nos dejara. En realidad la casa se empezó a anunciar en septiembre del 2010 y se vendió en noviembre del 2011. Tomando en cuenta el estado de la economía actual, se puede decir que corrimos con suerte. El comprador no tenía que esperar a que le otorgaran un crédito. Pero como era “vendedor” y manejaba cash,  negoció con nosotros para que pagáramos el IDE de la tercera parte del monto total. Y por brutos y desesperados aceptamos. (IDE= 30% de todo depósito en cash superior a 15 mil pesos)

Así que “suerte” entre comillas, porque además el gañán que nos la compró, se pasó 10 días más de lo estipulado en el contrato y el día de la transacción nos llegó con la sorpresa de que no había completado el monto total. El contrato se firmó el 20 de Octubre, pero sólo decía que “la venta tenía que celebrarse al mes de la firma”, pero no especificaba la fecha precisa.

OJO: para los novatos como nosotros, acuérdense de especificar si son días naturales o hábiles y escriban en el contrato a partir de qué día se cobra la penalización.

OJO: también especifiquen muy bien el monto de la penalización.
Normalmente es el 10% del valor de la casa, pero en países tercermundistas como en México, los vendedores se conforman con un 5%.

OJO: en cuanto a la penalización: si viven en un país como México dónde los nuevos ricos se pasan por el arco del triunfo los contratos, pues eso, los contratos no sirven de nada. Hasta la corredora -, quien nunca aceptó que había fallado por esa esa omisión,- nos dijo que no nos convenía amenazar con cobrar la penalización, porque eso sólo procede cuando el comprador admite que no puede con el compromiso, cosa que el patán nunca iba a aceptar.

¿Entonces qué nos quedaba? Irnos a litigio, pagar abogados y parar la venta de la casa por el 5% del valor de la casa? Pues no. El tipejo no llamaba, no le entraban las llamadas, y su señora tenía un celular de provincia siempre desconectado. Así llegó el plazo del mes, y  como el 20 de Noviembre es día festivo en México, pues el tipo ni sus luces.

Luego de que yo le enviara un e-mail a la corredora enlistando todos los gastos que la prolongación de mi estancia me estaba costando, las molestias que significaba vivir sin muebles ni electrodomésticos, y amenazando con cobrar la penalización, por fin, el malandrín dio señales de vida.

OJO: La corredora no quería perder su venta, así es que seguramente no le leyó la lista,  ha de haber edulcorado la cosa, como buena “mediadora” velando primero y antes que nada, por sus intereses.

La notaría que escogió el comprador, le había dado como plazo límite para que pudiera aprovechar del descuento anual para escriturar (jornada notarial) para el día 28. Si se pasaba de tal fecha, pagaría el triple. El tipo se dijo “ah, entonces tengo hasta el 28″, sin tomar en cuenta ni el contrato, ni las molestias que nos ocasionaba. Como yo empecé a hacer presión, el tipo se dignó dar la tercera parte en cash el día viernes 25. Cuando llegó, de pants, fachoso y tarde, nunca se disculpó por el retraso de 10 días, al contrario, y ahí fue cuando tuve el 1er altercado con él machirrín iletrado. (Amén de que, de esa cantidad, tuvimos que pagar el 30% del famoso IDE). Bueno, pues aún así, esa tarde de buena fe, fui y firmé yo la escritura porque “se suponía que me tenía que regresar de urgencia a Los Ángeles”. Lo de la urgencia era cierto, tuve que posponer una cirugía que tenía programada, lo de que me iría ese fin de semana, no tanto. Con el antecedente de su falta de educación y palabra, yo no me iría de México hasta ver todo el $ en nuestra cuenta, además de que quería una copia de la escritura para poder justificar la entrada del $ a USA, y en la notaría me dijeron que esa copia me la tendrían el 28.

Llegó el lunes 28 de Noviembre. Día en que se suponía que sólo nos depositaría el resto y nos veríamos en tarde para firmar en la notaría. Oh, cielos, sólo de acordarme me da rabia. El prófugo del petate, no sólo nos retrasó la cita dos horas, sino que encima llegó tarde y con un cheque que no equivalía ni al 15 % de lo que nos debía. Incitó (obligó) a mi hermano a abrir una cuenta en un banco que ni al caso, para que pudiéramos  ver el dinero el mismo día. ¿No que depósito a nuestra cuenta? Y mi hermano que es todo conciliador, y lo que quería era acabar, ahí va y le concede el gusto. Se avienta las filas y trámites para abrir la dichosa cuenta, y ¿qué creen? Obviamente: el cheque rebotó. Sí. Hubo que esperar  a que “la tía” (?) viniera a hacerle otro chequesito al sobrino monedita de oro.

Mientras mi hermano lidiaba con la tía, el tipejo me hizo acompañarlo a un segundo banco y me puso a hacer la fila mientras él esperaba sentado. Ajá. Ya cuando vio que estaba en ventanilla, el tipo movió sus lonjas para sólo depositar otro 15% (y de cifra no cerrada). Y yo, “Pero falta!” y él “sí, ya sé, estoy tratando de juntar”… Que ¿qué?, ¿a escasas dos horas de la cita en la notaría? De esa calaña, la piraña.

Por si fuera poco, luego nos hizo esperar parados bajo el rayo del sol “a que su primo (?) fuera por cash” para depositarlo en un tercer banco… Ya para cuando por fin llegó el primo, mi hermano y yo moríamos de sed, de hambre y de coraje. Como buenos mafiosos sacaron sus fajos de billetes y se pusieron a contar. Toda una escenita depositar semejantes cantidades de cash en un banco. ¿Serían contrabandistas?, ¿verduleros de ;a central de abastos? Para entonces ya habían transcurrido 3 horas y  media, y ya era hora de la cita en la notaría. Y seguía faltando dinero. Bueno, pues, ¿qué creen que hizo Don Huicho Domínguez? Fue a dejar a su esposa y a mi hermano a la notaría, y me hizo acompañarlo a un cuarto banco de donde se suponía que me iba a depositar el resto. ¿Ya mencioné que me hizo pagar todos los parkings “porque no traía cash?”!!!!

Ya en el cuarto banco, al caco le dijeron que necesitaba un PIN para dicha operación. PIN que obviamente no traía. Así, y ya con 30 minutos de retraso en la notaría y todos esperando, me hizo acompañarlo a casa de su madre para ir a buscar el dichoso PIN. No me invitó a pasar, por supuesto, me dejó en el auto. Yo traté de llamarle a mi hermano para decirle que no firmara nada pero como nunca le pone crédito a su celular, no entraba la llamada. Cuando por fin regresamos al cuarto banco, le dijeron que se había pasado por “dos minutos” para hacerme el traspaso ese día. El traficante le llama a su esposa y le dice que firme. Yo me pongo furiosa porque no le puedo decir a mi hermano que no lo haga. Aprovechando que el tipo se sale para terminar la llamada, yo le explico la situación al banquero y le pregunto si nos puede hacer un cheque de caja. El muy inútil nos dice que desde el principio podía habérnoslo hecho. INEPTO. “Pero el supervisor que los autoriza está por irse y  el cheque tiene un costo”. (ME VALE, no me voy de aquí sin mi dinero…)

Le hago señas al educadísimo comprador y le digo que cuelgue, pague un cheque de caja y refunfuña pero no está como para ponerse los moños. Al cabo de quince minutos, volteo a ver al inepto del banquero que anda risa y risa en un rincón con otros ineptos. Se acuerda de mí, y me entrega el cheque. Pago el estacionamiento y corremos a la notaría. Ya es de noche. Por fin comienza la lectura de la escritura. El tipo había declarado que la casa valía la mitad para no pagar tantos impuestos. ¿¿¿ PERDÓN ??? Con lo poco de fuerza que me queda, peleo y rectifico el monto, porque de otra manera no puedo justificar la cantidad que voy a introducir a los USA. La corredora no intercede. Salvo mi pellejo aunque todos me pongan cara de fuchi, y ahí nos quedamos esperando otra media hora a que vuelvan a redactar el acta. Firman mi hermano y la señora.

En la notaría nos dicen que “siempre no nos van a dar la copia del acta porque el señor no ha pagado”. El rata hace su coraje, pero así como no tenía para pagar el estacionamiento, saca un fajo de billetes y se los da al notario. Acto seguido, le ordena a  su “vieja” que redacte un cheque. OJO: Nos hace pagar el IDE, cuenta que no tiene $ para hacernos una sola transferencia, pero trae fajos de billetes metidos hasta en el culo. A esas alturas no sé si quiero comer, dormir, llorar, o pegarle un tiro al tipo pero todavía hay que darle el tour de nuestra casita y entregarle las llaves. Los nuevos ricos se van en su auto de lujo, mi hermano, la corredora y yo: en microbús. Nos quedamos de ver en una hora para que todo mundo pueda echarse algo al estómago. Perdemos media hora en el trayecto y todavía hay que pagarle la comisión en cash a la corredora. Duele. Como somos gente decente, le ofrecemos acompañarla hasta su casa por aquello del peligro que reina en nuestra hermosa ciudad. Y perdemos otra media hora.

Mi hermano y yo vamos a comer al primer changarro que se nos atraviesa. Llevamos más de 12 horas sin comer. Durante la comida nos hacemos bolas con todos los montos y mejor pedimos para llevar. Llegamos caminando apuradísimos y ahí están los nuevos dueños esperándonos en su auto, con todo e hijos. Les damos el tour, les pedimos que nos dejen dormir ahí por que debido a las DIEZ HORAS Y MEDIA que nos hicieron perder en la transacción, verdad, pues no pudimos deshacernos de los colchones. Aceptan, se largan, y mi hermano y yo comemos nuestros platillos fríos sentados en un colchón.

Para el tipo es una casa más. Para nosotros, es la joya en la que vivimos los mejores años de nuestra vida. Los años de nuestra inocencia. Si las casas pudieran llorar, creo que brotarían riachuelos por las ventanas. ¿Para qué decirle al tipo que no se merece los 5 viajes que me aventé, los 5 meses de trabajos de renovación, y las 14 flotillas de hombres a los que tuvimos que encontrar, contratar y pagar?

¿De qué serviría comentarle que lo que le rebajó al precio original, más lo que nos hizo pagar de IDE, equivale a lo que le metimos? ¿Y qué hay de todas esas vueltas en la caótica ciudad al acecho de los mejores precios en materiales, pinturas, cocinas, pisos, lavabos, escusados, gabinetes, accesorios, cemento etc? ¿Cómo decirle que el sólo lidiar con decenas de extraños haciendo porquería y media, saqueando nuestros bolsillos y colmando nuestra paciencia bastaba como para que nos pagara más del $ anunciado? ¿Acaso sabe lo que significa vaciar una casa con más de 35 años de historia y reducirla a una bodega de 1m2 X 2 ? No tiene ni puta idea. Pero qué más le da. Tiene casa nueva.

A mi hermano y a mí sólo nos resta saber cerrar el ciclo y asegurarnos de que haremos el mejor uso de ese dinero, pues es nuestro patrimonio. Yo le voy a perder aún más en el cambio de pesos a dólares. Acá, la mitad de esa casona no me alcanza ni para el enganche de un departamento en el barrio más jodido de Los Ángeles. Pero nadie me obligó a estarían lejos…

Se cierra el 2011, y con él,  la puerta de mi casita en México para siempre. He vivido en 5 países y he cerrado 11 puertas trás de mí. Sin duda, ésta fue la que más dolió.

Amén.

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